Erlea Maneros Zabala en el Espacio Uno del Reina Sofía

La exposición de Erlea Maneros Zabala (Bilbao, 1977) en el Espacio Uno del Reina Sofía es una sensual celebración de cómo reflexionar sobre la función del Centro de Arte y su colección. Para ello Maneros ha ideado un dispositivo que pone en relación su propio trabajo con las obras de la mejor colección de arte español contemporáneo del país y juega así un doble papel de animadora y productora, de crítica y de artista.

Así en su instalación Libreto del apuntador, concebida especialmente para el espacio Uno, la Maneros más teórica propone un escenario para representar un drama protagonizado por algunas piezas de la sala 403 “Un arte para el régimen: ruina y utopía en el sueño de exaltación nacional”. Esta sala, dedicada al arte español de los años posteriores a la guerra civil, y situada cuatro pisos más arriba del espacio que ocupa Maneros, alberga misteriosos cuadros de Gutierrez Solana, Dalí o Vaquero Turcios, locos dibujos de de José Caballero, ejemplares de la revista Vértice y una muy surrealista película del fotógrafo Armando de Ossorio. Si bien Maneros no puede teletrasportarnos a esa sala físicamente, es capaz de inyectar las ganas suficientes para que cojamos sin demora el ascensor.

Por otro lado, Maneros muestra también dibujos de sus series Exercises on Abstraction, algunos de los cuales forman parte de los fondos del Museo y actualiza así otra forma de relacionarse con la colección, más personal y estable. Son estos dibujos muy ingeniosos técnicamente, en el mismo sentido en que lo era el expresionismo abstracto centrado en  idear novedosas maneras de atacar el soporte pictórico. Reflexión sobre el acto de pintar que, como demuestra Maneros, proporciona aún interesantes alternativas al mecanismo del lienzo vertical sobre caballete, en el que otro miembro de la colección, el Picasso del Guernica por ejemplo, es el paradigma indiscutible. En este sentido, Maneros no dibuja con un instrumento sobre el papel sino que lo baña en agua con distintas concentraciones del tinta china, como si revelara una fotografía. Obtiene así una calidad de grises y negros que se extienden como tenues velos de gasa o como vapores de trasatlántico en la noche.

Y no se pierdan tampoco la instalación con espejos de la Sala de Protocolo, uno de los lugares más peculiares del Museo. Untitled (The Whole Art of Marbling as Applied to Paper, Book Edges, etc.) se inicia con la referencia a un libro de un artesano inglés, Charles W. Woolnough, que trata precisamente sobre las técnicas de producción del papel marmoleado. Tendrán que sacar el teléfono para hacerse fotos pues el encanto de este ambiente del XIX resulta irresistible.

Imágenes en la web del museo

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